lunes, 2 de abril de 2012

Cuaderno de campo: en ocasiones veo muertos


Es frecuente encontrar en carreteras y en caminos, animales atropellados; al margen de los millares de invertebrados (sobre todo insectos) que mueren al chocar con los vehículos, y que pasan desapercibidos, los más conspicuos son los vertebrados, y entre ellos los mamíferos y aves, aunque sean los anfibios los que se pueden encontrar, en determinadas condiciones meteorológicas, atropellados en cantidades considerables. Un antiguo informe de la Sociedad para la Conservación de los Vertebrados estimaba (a la baja) en unos 10.000 los vertebrados que mueren atropellados diariamente en las carreteras españolas. Pero no solo “vemos muertos” a causa de atropellos, también nos los encontramos debido a causas naturales (hipotermia, predación, inanición, etc.) o por disparos, por ejemplo.

Sea cual sea el motivo, los cadáveres son una fuente de información. Siempre sirven para indicar sobre la presencia de una especie en la zona y, manteniendo las lógicas precauciones a la hora de interpretar los datos, también nos pueden informar de la abundancia relativa de una especie, o se pueden usar para obtener datos de tipo demográfico (estructura de sexos y edad, por ejemplo), datos ecológicos o de comportamiento (períodos de actividad, dispersiones, etc.) o sobre enfermedades o parasitosis e incluso sobre la validez de actuaciones de protección de la fauna. También, en muchas ocasiones, nos permiten conocer animales que es muy difícil observar vivos.

La presentación es una pequeña muestra de la variedad de animales encontrados muertos por causas diversas.

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